El poder de las decisiones y su impacto en la salud

¿Alguna vez te has preguntado cuántas decisiones puedes llegar a tomar en un día? Es prácticamente imposible saber la cifra exacta ya que segundo a segundo estás tomando decisiones aunque no seas consciente de ello.

Con la finalidad de “ahorrar energia”, el cerebro toma decisiones en “piloto automático” en función de tu historia de vida, tus creencias, tu estructura de personalidad y tu madurez emocional.

 

Desde que te despiertas, empiezas a decidir y sino, mira este caso, puede que te suene familiar.

 

Suena el despertador y Paula decide quedarse 5 minutitos más en la cama. Está tan a gusto que lo prolonga solo 10 minutos más… aunque pensandolo bien, mejor reprograma la alarma para dentro de 15 minutos,  total hoy no tiene que lavarse el cabello y tardará menos en arreglarse … Se relajas un poco y finalmente se queda dormida de nuevo… Ups, que mala suerte, han pasado 45 minutos….que mala suerte!!!!, llega tarde al trabajo.

 

Su jefe le ha hechado la bronca porque tenían una reunión a primera hora. Ya está de mal humor y va en busca del café matutino, “porque si no, no es persona”, y unas horas más tarde tiene ardor en el estomago…. pero, piensa que tal vez es hambre…. va a la máquina de comida, escoge lo primero que se le ocurre… y mientras tienes mil cosas que atender se queja de todo y de todos, siente  que no puede soportar más a su jefe, que sus compañeros no se implican lo suficiente, que toda la sobrecarga la llevas ella, y así, un sinnúmero de pensamientos que lo único que hacen es aumentar sus hormonas del estrés. Desearía tener un trabajo diferente, pero se desilusiona rápidamente porque piensa “Con lo mal que están las cosas ahí afuera” “Mejor malo conocido que bueno por conocer” ¿Cómo voy a dejar un trabajo seguro?

Y entre reunión y reunión, se le ha pasado el día, e incluso se ha olvidado de comer, pero tiene tanta prisa por irse pronto que prefieres continuar…. Ya comerá en casa….

Después sale corriendo a recoger a los niños en el cole, los lleva y los trae de las actividades extra escolares, va al supermercado, recoge la ropa en la tintorería y sin darse cuenta son las 9 de la noche… llega a casa a hacer la cena, la comida del día siguiente y por supuesto no tiene energía para compartir en familia, tiempo para dedicarse a si misma, ni ganas de hacer nada más que enchufarse a la tele “para no pensar” y así, día tras día.

Hace poco le han diagnosticado una enfermedad. Ahora se pregunta ¿porque a mí?…. En realidad hasta ahora no habia tenido tiempo de pensar en si misma.

 

Seguramente esto te suena y si te paras un momento a pensar, puedes darte cuenta que tus días se convierten en un sinnúmero de actos repetitivos y automáticos, con pequeños momentos donde la hartura te muestra lo inconforme que puedes llegar a estar, aunque finalmente decides que lo mejor es, seguir igual porque ahí estas “segura”.

 

Que tus decisiones, sean un reflejo de tus esperanzas, no de tus miedos

Nelson Mandela

 

Tomar decisiones es saludable

Cuando identificas la importancia de decidir conscientemente, siempre y en cada momento lo mejor para ti, empiezas a hacerte responsable de todo lo que pasa en tu vida y por lo tanto, de los resultados que obtienes. Asumes tu poder de elegir y tu capacidad para cambiar y transformar tu vida hasta donde bien decidas.

 

Decidir te empodera, fortalece tu amor propio y te lleva a ser coherente. Es importante disminuir las contradicciones en tu mente, la incertidumbre y con ellos, la preocupación constante, ya que si te encuentras en un estado de inquietud permanente, sin tener muy claro hacia dónde vas, que quieres de la vida, cuáles son tus prioridades, aparece la ansiedad como alarma ante la sensación de peligro inminente “real o imaginario”.

Esto sucede a través de mecanismos complejos, que en muchas ocasiones no logras percibir y que se van construyendo progresivamente de forma inconsciente, manifestándose de maneras muy sutiles hasta que un día aparecen la enfermedad.

 

Empiezas a notar cansancio, dificultad para concentrarte, irritabilidad, síntomas físicos como ligero malestar estomacal, contracturas musculares como respuesta a la tensión emocional, insomnio y un largo etcétera de síntomas que el día menos pensado se convierten en una enfermedad física o emocional importante que requiere intervención y tratamiento médico.

 

¿Como tomar decisiones conscientes?

 

  1. El camino del autoconocimiento. Hay muchas maneras de tomar contacto contigo misma, de empezar a reconocerte, a preguntarte quién eres, que quieres de tu vida y cuanto vales. El fin último es adquirir mayor consciencia de ti misma, para que practiques el respeto por ti, aprendas a escucharte y te entrenes en elegir lo mejor para ti siempre y en todo momento.

 

  1. Aprender a priorizar. Identificar qué es lo más importante para ti, te ayudará a tomar decisiones más certeras ya que es importante mantenerte fiel a tus principios y valores. Por ejemplo, si lo más importante para ti es tu familia, el que te asciendan de puesto y ganes un excelente salario, a cambio de viajar continuamente y dedicar muchas horas al trabajo, puede ser que el “estatus laboral” y el dinero, no te compense lo suficiente para pasar menos horas con tu familia.

 

  1. Calmar la mente. Necesitas eliminar los ruidos mentales para que, desde la serenidad, logres claridad mental y puedas tomar mejores decisiones, no movidas por la reactividad emocional sino desde la tranquilidad de una buena elección.

 

  1. Asumir la responsabilidad de todo lo que pasa en tu vida. Hacerte responsable de tus resultados te permite sentirte actor y protagonista principal de tu vida y no una víctima de las circunstancias. Al no tener a quien “culpar”, puedes permitirte evaluar en todo momento los resultados que vas obteniendo y mejorar todo aquello que sea necesario.

 

 

Sugerencia:

  1. Cada mañana – y a pesar de las prisas – tomate tres minutos para pensar en tres objetivos que quieres cumplir en tu día. Eso te ayudará a estar más enfocado en tu día.

 

  1. En las noches, antes de irte a la cama, hazte tres preguntas:
  • ¿Que he hecho bien?
  • ¿Que he hecho mal?
  • ¿Que puedo mejorar?

 

Pregúntate si lo que estás haciendo hoy, te acerca al lugar en el que quieres estar mañana

Walt Disney

 

Gracias por leerme. Si crees que este articulo le puede ser útil a alguien, compártelo generosamente. Nunca sabes cuándo una reflexión puede ser el inicio de la transformación de una vida.

 

Abrazos,

 

 

Giovanna

 

Ahhh y por último, quiero comentarte que próximamente compartiré contigo el video curso gratuito: Mentalidad de bienestar.